Las células de la vid

Cada célula de la planta de la vid, o por lo menos la inmensa mayoria, constituye por sà misma un ser vivo completo, capaz de llevar a cabo dos funciones fundamentales: alimentarse y reproducirse.
Las células que forman parte de un ser vivo se alimentan normalmente absorviendo liquidos a través de su cubierta (membrana), y expulsan los residuos del mismo modo.
La reproducción constituye un proceso maravilloso. Es importante que las células hijas sean de la misma clase que la de la madre; y eso se logra a algo que todas las células llevan en su interior y que se llama filamento cromático.
El filamento está formado por un amasijo de cromosomas y, a su vez, cada cromosoma es un conglomerado de genes, partÃculas tan diminutas que hacen falta los microscopios de última generación para poder verlas. Cada gen lleva en sÃ, de un modo que todavia no se ha descubierto totalmente un factor herencia, éste es el que determinará si la uva será tinta o blanca.
Las células de un organismo como la planta de vid no son todas iguales: muchas son vivas, y se asocian entre sà formando lo que se llama un tejido, otras son muertas, y también forman tejidos, aunque éstos sólo sirven de soporte de la planta, para la conducción de la savia o la protección de las células vivas.
En la planta vid, las células están asociadas en tejidos, y éstos se agrupan en órganos o partes bien definidas, que reciben los nombres de: raÃz, tallo, hojas, flores y frutos.
Tag: Viticultura

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