Reglas generales y clásicas para los vinos

Esta imágen poco ortodoxa del Dios Baco nos anima a contarles algunas reglas básicas y bastante difundidas sobre que vinos van con cada comida, cuales antes y cuales después.
Las buenas comidas deberÃan acompañarse con un buen vino. Asà pensamos en  gastronomÃa, que tendrÃan que ser las cosas
Sabemos que combinar los vinos con cada plato es una tarea difÃcil, aún para los grandes conocedores. Hay literatura que marca estrictas reglas al respecto, pero no todas están de acuerdo entre si. Pese a que hoy dÃa no se le da demasiada importancia a estas reglas, por lo menos podrÃamos seguir algún criterio de selección.
Lo clásico es que con carnes blancas (pollo, pescados o crustaceos) van los vinos blancos y con las rojas (vaca, cordero), los tintos.
 Actualmente es moda unir sabores con colores. O sea, ningún sabor (del vino o de la comida) debe tapar al otro. Los sabores suaves deben ser acompañados por bebidas de iguales caracterÃsticas y asà equilibrar el encuentro. La idea es que ambos se detaquen por igual y sin competencia.
El orden de los vinos
Una regla general nos dice que en la mesa se deben servir:
• Vinos secos antes de los dulces.
• Vinos blancos antes de los tintos.
• Vinos livianos antes de los de cuerpo.
Según la comida, el vino
• Vinos blancos para los platos frÃos, entradas calientes con pescado, gallina u otras aves con salsas claras.
• Vinos tintos para el plato principal compuesto por carnes o aves con salsas oscuras.
• Para el postre es posible presentar algún espumante o champagne o servir algún vino abocado tipo marsala o los generosos.


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