El viejo, el joven y el nuevo

Los vinos viejos: El tener en las manos una botella de vino viejo da una gran emotividad y expectación, la cual despierta nuevas sensaciones en el consumidor.
Un vino viejo no es siempre mejor que uno joven. Los vinos se someten a varios ciclos que son los que marcarán su evolución.
Un ejemplo: El rioja está un tiempo aproximado de diez años para evolucionar positivamente, seguido de otro periodo inferior a cinco años para continuar con un lento pero seguro declive. Si hoy consumes una botella del año 1963, lo que estas bebiendo es nada más y nada menos que historia, éste vino nunca estará mejor dentro de 15 años que ahora, siempre estará igual.
Los vinos jovenes: Siempre han sido los de jarra o los de segunda categoria. El concepto de vino joven ahora a cambiado y ha dejado de ser el segundón. El simple hecho que los vinos jovenes esten de moda dá a las bodegas una perfecta ocasión para su venta, sin la necesidad de tener que disponer de naves, barricas, etc, para envejecerlo.
Los vinos nuevos: Otro punto de los vinos jovenes es el llamado “vino nuevo” que son los que salen al mercado en el mismo año de su vendimia, recién elaborados.
Los más complejos necesitan madurar en botella, y algunos blancos y la mayoria de los tintos, alcanzan su plenitud durante su reposo en el roble.
Tag: El vino

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