La bodega Canopy

blogerredas 8 marzo, 2011 0


Un proyecto de dos enólogos amigos terminó en una finalidad muy buena y positiva: la bodega Canopy. Los dos sujetos que tuvieron la idea de llevar adelante la iniciativa son profesionales del ámbito del vino, y tienen un profundo conocimiento sobre la empresa y también sobre la hostelería. Estos son Belarmino Fernández y Alfonso Chacón. Las dos personalidades son muy distintas y se unieron para poder cumplir un sueño que llevaban, cuando se dieron cuenta de que el vino era su pasión. El mundo onírico con el que se criaron fue la realización de un vino de calidad de parte de su propia viña.

El año en el que surgió esta idea fue en el 2004, con la selección de los mejores viñedos y con la apuesta por la Denominación de Origen Méntrida, en Toleda. Esta denominación no tenía una muy buena reputación en la sociedad de los vinos. Hasta hay que decir que estaba muy lejos de ser bien considerada. Sin embargo, siempre se especializó en la producción de graneles y con muy pocas bodegas que ya habían apostado por lo mejor del vino embotellado. Una condición muy importante se cumplía en esta denominación. Esta era el viñedo con muchos años de antigüedad, que estuvo basada en la variedad Garnacha.

La intensa búsqueda de las viñas por parte de los enólogos mencionados en el primer párrafo, hizo que se pueda descubrir la mejor zona terruña del viñedo. Todas las parcelas se enclavan en una sierra con 750 metros de altitud. Esto se realiza sobre suelos silíceos, y con una abundancia muy grande de roca madre granítica. El sustrato que se encuentra en el viñedo es pobre, pero está adaptado desde hace muchos años al cultivo de la vida. Eso es una gran distinción con respecto a los otros viñedos.